WhatsApp · clínicas y consultorios
Agenda Viva confirma cada cita, y cuando alguien cancela le ofrece ese cupo al siguiente de la lista de espera en menos de un minuto. Sin que nadie en el mostrador levante el teléfono.
Se prueba sobre su propia agenda, en modo silencioso: usted ve a quién le escribiría y qué le diría, antes de que salga un solo mensaje.
Cada silla es una cita. La naranja se iba a quedar vacía.
El problema
El paciente que no avisa, el que cancela a última hora y el que dejó de venir hace seis meses tienen algo en común: cuestan plata y nadie los persigue. No por descuido — porque hacerlo bien son cuarenta llamadas al día que la recepción no puede hacer mientras atiende.
Con sus números, no con los nuestros
No le vamos a decir qué porcentaje recupera. Esa cifra no la tenemos medida para su clínica y prestarla de un estudio ajeno sería inventarla. Lo que ve arriba es lo que hay en juego; cuánto de eso se recupera se sabe el primer mes, y es exactamente lo que le cobramos.
Qué hace
Estos son los mensajes que salen de verdad — no un ejemplo escrito para la página. Los genera el mismo código que corre en producción.
Veinticuatro horas antes, con lenguaje humano. Si el paciente dice que no puede, la silla se libera en ese momento y no el día de la cita.
24 horas antesCuando alguien cancela, el espacio se le ofrece al primero de la lista de espera. A uno por vez: mandarlo a los cinco consigue el cupo más rápido y deja cuatro pacientes molestos que la próxima vez no contestan.
En menos de un minutoBarre los pacientes que llevan más de noventa días sin volver y les escribe un mensaje pensado para ese caso, no una plantilla con el nombre cambiado. Con tope diario, para no parecer publicidad.
Una vez al mesCómo se ve
Llega al WhatsApp de siempre, con el nombre de la clínica. Responde SÍ o NO y ya está — sin enlaces, sin aplicaciones, sin registrarse en nada.
Y en ese mismo minuto, sin que nadie lo pida, sale esto a la lista de espera:
Y una vez al mes
Es el que más margen tiene y el que nadie llama. El mensaje se escribe para su caso — cuánto hace que no viene, qué fue lo último que se hizo — y siempre trae la salida para quien no quiere saber más.
Precios
El variable existe por una razón: si el sistema no recupera sillas, esa parte no se cobra. Es la forma más simple de que los incentivos queden del mismo lado.
Una sola vez. Carga de la agenda y del histórico de pacientes, y vinculación del número de WhatsApp de la clínica.
Las tres cosas corriendo todos los días, el panel del mostrador y el histórico de cada mensaje que se envió.
Por cada cita recuperada por encima de cuarenta al mes. Cada una queda registrada con su rastro: se puede auditar una por una.
Los límites
Decirlo antes de la primera venta es lo que hace creíble el resto.
No lo tenemos medido para su clínica. Se sabe el primer mes, con sus propios pacientes, y esa cifra es la que se factura.
El sistema hace que la silla se ofrezca a tiempo y a la persona correcta. Si nadie de la lista quiere ese espacio, queda vacío.
Solo entre las 7 de la mañana y las 8 de la noche. Una cancelación que entra a las once espera a la mañana siguiente: el número de la clínica vale más que una hora de ventaja.
Es irreversible desde el sistema y no es una preferencia editable. Y los mensajes nunca mencionan diagnóstico ni tratamiento: un WhatsApp lo lee quien tenga el teléfono en la mano.
Cargamos su agenda y le mostramos el panel con las sillas de esta semana, en modo silencioso: usted ve a quién le escribiría el sistema y qué le diría, antes de que salga un solo mensaje.
Falta configurar el contacto: AGENDA_CONTACTO o AGENDA_CORREO.